miércoles, 22 de julio de 2015

La innovación educativa en la universidad

Un extracto de este post aparece como respuesta a un cuestionario de  las Newsletter de la Unidad de Innovación de la Universidad de Murcia



Las innovaciones constituyen procesos complejos cuya dinámica es objeto de estudios e investigaciones. Todas ellas tienen en común unas conclusiones: su desarrollo depende de forma clave en cómo se gestione el cambio en sus primeras etapas y el trato que se dé a los early adopters (a los adoptadores tempranos).

La innovación en la Universidad, en su caso, tiene un eje, el que constituye su objetivo institucional: El incremento del conocimiento socialmente útil a través de la investigación y de la docencia. Estaría pues justificada en la medida que favorece la consecución de ese objetivo. Las reflexiones de este post tiene su origen en los procesos de innovación docente a los que he asistido, en particular en los que he participado para implementar medios tecnológicos, como por ejemplo el de la puesta en marcha, en la UMU, del primer postgrado exclusivamente online en España. Es pues en esta dimensión, la innovación docente, donde tienen sentido las respuestas.

Las TIC no son las razones fundamentales para innovar, éstas habría que buscarlas en la propia naturaleza de la actividad educativa: La búsqueda de nuevos caminos y nuevas formas para incrementar las competencias de nuestros alumnos. Y de los métodos para que sea posible. En todo caso las TIC nos ofrecen oportunidades para hacerlo. En el caso de las tecnologías y de los entornos digitales, que cambian la forma de pensar y de relacionarse, de procesar de la información, y por añadidura de la forma de aprender, las oportunidades son claves.


Los compromisos de los estudiantes son con sus propias capacidades de utilizar de forma útil la información de las redes y las posibilidades de procesarla, lo que se conoce como habilidades metacognitivas. Otro compromiso es en la lucha contra la banalidad, principal enemigo en el mundo de las redes, y por la discriminación de lo que es relevante. El compromiso del profesor y del investigador debe ser igualmente con su propio sentido crítico, imprescindible en su función. Huir de esquemas fáciles y buscar siempre oportunidades para que su enseñanza sea de mejor calidad, y para encontrar las soluciones posibles a problemas de siempre en los nuevos medios y entornos. En este sentido la innovación oficial no es tanto que la “institución piense por los profesores y por los estudiantes” como dar cauces para favorecer estos compromisos y ofrecer medios y oportunidades para su realización. En definitiva, que gestione ese compromiso.


Existe un cambio de paradigma en la educación. En la sociedad del conocimiento, en general y simplificando, mucho se está transitando de un sistema basado en los estándares de producción, propio del sistema industrial, a un sistema basado en la personalización. Algunos autores sostienen que en la educación este cambio tiene su correlación: Se está pasando de un sistema basado en estándares de aprendizaje a un sistema basado en logros personales. Esto es complejo y necesitaría mucha extensión para ser explicado, pero la idea central es que el cambio afecta poderosamente a las metodologías docentes. Por tanto yendo al núcleo de la cuestión las metodogías emergentes con más alcance son las que atienden a esta dinámica, a este cambio. Podemos citar, con el riesgo que supone la generalización y la simplificación, metodologías docentes y evaluadoras como son la del “dominio en el aprendizaje” (mastery learning), clase invertida (flipped Classroom), y a algunas estrategias de gamificación. Podemos decir también que , teniendo en cuenta dominios disciplinares específicos como por ejemplo Ciencias de la Salud, se han mostrado eficaces metodologías de “aprendizaje basado en problemas” (PBL o ABP) o, en dominios interdisciplinares, las metodologías de “aprendizaje basado en proyectos”.
Pero la constante no es que existan metodologías predominantes. Cada situación precisa de una o de una conjunción de metodologías que aborde la situación y los objetivos. Y que sí existen rasgos predominantes en ellas, como es la personalización, o la atención a la consecución de logros personales.

En palabras de Reigeluth existen “principios universales y escenarios específicos”.






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