viernes, 30 de octubre de 2015

Otro ejemplo de la deriva de la educación española: Los libros de texto en el mundo de lo abierto.

La educación española es una pena. Se ha convertido en un instrumento de acción política y de propaganda en manos de los partidos, de TODOS ellos. Y se ha alejado de cualquier corriente de progreso. El otro día hablaba de Suiza y de los problemas que tienen para afrontar las demandas de la sociedad digital ---¡ellos! que al menos se lo plantean, no digamos nosotros---, de tal manera que han llegado a la conclusión, de que su escuela no puede afrontar el reto. No digamos la nuestra---. Antes hablé de Uruguay y de Ruanda con mejores indicadores de la Sociedad de la Información que nosotros. Y ahora llega el turno de los textos abiertos (los libros abiertos de Texto LATEX) ---aquí estamos todavía con las ayudas a los libros de texto, y los problemas que plantea, porque nadie cuestiona el oligopolio de las editoriales y sus pactos de lobby con los gobiernos--- mientras que en EE UU van a poner una ley para hacer obligatorios los textos abiertos:

"El Departamento de Educación lanza una campaña en Estados Unidos para alentar a las escuelas a implantar el proyecto #GoOpen de Recursos EducativosEl Departamento propone una norma que obliga a los materiales educativos creados con subsidios federales, o a los que han obtenido licencia de libros de texto, a ser abiertos de forma que  que cualquier escuela tenga acceso a ellos".

Por si alguien no lo ha leído convendría recordar algunas de las ventajas (las más directas o prosaicas, luego hay otras de más calado, más estructurales) de esta sencilla si se quiere innovación.
Hay ventajas extrínsecas al propio texto para la familia y para el alumno. Así si utilizamos libros de texto abiertos bien digitales u bien online:

  • El precio por alumno – unidad de libro - año escolar se reduce hasta casi el precio de coste de elaboración, aún en el caso de que no sea gratis (“abierto” no es “gratis”). Lo es, por otro lado, razonable, dado que siempre habrá que amortizar servidores de datos e infraestructura y elaboración.  Esta reducción, drástica, se produce si los cálculos los hacemos por alumno/año/unidad. Pero ya veremos que hay más, la cuenta no es ésta.
  • El peso en la mochila se reduce.
  • El precio a lo largo de un periodo, con las actualizaciones anuales y con el uso por hermanos y amigos (sin borrones, anotaciones o roturas) hace que el cómputo a lo largo de la vida úril del recurso (y no sabemos cuánto dura esa vida) se reduzca sensiblemente aún más.
  • La demanda, y la compra, de libros sería abierta y continua durante todo el año, sin colas, aglomeraciones o reservas en una época determinada.
  • Se admiten todas las devoluciones, de hecho no existen.
  • Podemos revisarlo todo el tiempo que queramos antes de comprarlo. No lo vamos a estropear con el uso. De hecho, revisión y compra son la misma cosa.
  • Se pueden imprimir a demanda las partes que van interesando o que se van utilizando.
Pero también hay unas ventajas pedagógicas evidentes:
  • Tienen enlaces a recursos, a documentos vivos  y a actividades on line
  • Se puede organizar la participación conjunta entre profesores y alumnos en actividades desde niveles elementales, como es el intercambiando mensajes con adjuntos, hasta las más sofisticadas utilizando foros y herramientas sociales.
  • El profesor, el departamento u otra agrupación de profesores, pueden practicar la autoedición.
Etc., etc., etc.

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