viernes, 12 de febrero de 2016

La crisis de la universidad y de la prensa: Berkeley y The Independent ¿Víctimas o visionarios?

En el plazo de 24 horas me han llegado dos noticias. Primero ha sido la crisis en la Universidad de Berkeleyla universidad pública más prestigiosa de los EE UU, que se enfrenta a un déficit presupuestario "sustancial y creciente", y que se está preparando para tomar medidas que su líder advirtió que serán "dolorosas". Al poco llega la segunda, el cierre del diario The Independent y de su magazine dominical... en sus ediciones impresas.
Es muy instructiva la carta de su propietario Evgeny Lebedev al personal. En ella se dice por ejemplo:

Un número de empleados de Independent Print Limited se hará redundante. Lo lamento, pero puedo confirmar que todos los que tienen contratos de empleo y casuales a largo plazo que están siendo despedidos recibirán dos semanas de salario, sujeto a condiciones, por cada año trabajado, además de su período de notificación.

En un momento en que nuestro periodismo es leído y respetado por más personas en más lugares que nunca antes se hizo, estamos abrazando un futuro exclusivamente digital.

Nos enfrentamos a una elección: gestionar el continuo descenso de la impresión, o convertir la base digital de lo que hemos construido en un futuro sostenible y rentable.

Se espera que la última edición de The Independent sea el sábado 26 de marzo y el último Independient Dominical se espera que será el domingo 20 de marzo. Lo que nos permite centrar nuestra energía colectiva en el Independient digital.

Creo que esta es la decisión correcta en el momento adecuado para la mayor cabecera de periodismo libre del mundo. Esta transición sigue el crecimiento digital de rápido en los últimos tres años que ha hecho independent.co.uk el sitio de más rápido crecimiento de periódicos de calidad del Reino Unido. Su audiencia mensual ha crecido un 33,3% en los últimos 12 meses, a casi 70 millones de lectores y que apunta hacia un rápido crecimiento de en ámbito global.

Esto no hace sino evidenciar que lo que decía en mis posts anteriores, sobre las crisis de la prensa y de la universidad como sectores casi estereotípicos afectados por innovaciones disruptivas, no ha hecho más que empezar y lo está haciendo mucho más de prisa de lo que anunciaba.

Las entradas son:

Los periódicos, la universidad y otras crisis



Reproduzco lo dicho en el primero de ellos:
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El domingo pasado, cuando bajaba a hacer mi habitual caminata a las 9, vi el quiosco cerrado, me llamó la atención, algo no era igual.

Hoy vemos cómo los quioscos languidecen, cuando no cierran. Todos recordamos la ansiedad con que en otros tiempos esperábamos que llegase la edición de Informaciones, Diario 16, El País o el nuevo número de Triunfo. También nos evocan épocas clave para nuestra historia y nuestras historias, y el papel que jugaron en ellas los periódicos, su influencia en la creación de opinión y en la toma de decisiones. Todos recordamos a Randolph Hearst y a Ciudadano Kane.

La imagen de un quiosco cuya máxima utilidad es la de servir de soporte urbano para la publicidad, como valla, impacta fuertemente sobre esa idea, al tiempo que resulta paradigmática. Algo ha terminado y ya no será igual.


La fuerza de la imagen contrarresta todas las argumentaciones que de forma ladina se escriben para disimular la crisis de la prensa impresa y para que no se produzca el efecto de profecía autocumplida como puntilla final y desenlace.

Si queremos profundizar en el tema con datos y argumentos, podemos leer el artículo The sky is falling on print newspapers faster than you think (El cielo se está cayendo sobre los periódicos impresos más rápido de lo que piensas) de Richard Tofel, de hace cinco días. En él se dice:

"Creemos que muchas de las personas que pueden abandonar los periódicos impresos y revistas de consumo en papel couché  ya lo han hecho... Creemos [además] que la mayor parte del público que constituye el principal cliente, - las familias que hasta ahora han sido suscriptores de la edición impresa, a pesar de tener acceso a la banda ancha - los abandonará, causando efectivamente una baja en los mercados de impresión "


Esto lo dice citando el Informe McKinsey. En él podemos encontrar un desarrollo más extenso del tema con gráficas tan significativas como ésta:
Fuente:  Global Media Report. 2015. Global Industry Overview. McKinsey & Company
Hay una derivada no despreciable si consideramos que "eso sería una gran noticia, sobre todo porque casi todos los periódicos todavía obtienen la mayor parte de sus ingresos de la publicidad impresa". La conclusión es, como estamos viendo en la realidad política de estos días en toda Europa, que este hecho hace a la prensa mucho más dependiente y vulnerable. Una cierta libertad de prensa, tal como la entendemos, podría desaparecer. Pero ésta es otra historia.

Lo cierto es que esta fuerte caída es lo que sucede en la prensa de prestigio en EE UU (en la otra la situación debe ser mucho peor) si consideramos la tabla siguiente ("circulación impresa promedio total" de los 25 periódicos más grandes del país en marzo de 2013 y en septiembre de 2015):

La prensa en papel es un claro ejemplo de lo que está sucediendo con todos los sectores de la producción y de los servicios donde los procedimientos de elaboración y de circulación afectan a la producción o al servicio de forma clave, en el corazón de su naturaleza (la difusión deja de tener un alcance limitado a causa de ser en papel), y donde los procedimientos digitales cambian radicalmente la circulación y la naturaleza del producto, así como su procesamiento: La información es actualizable de forma continua (un caso muy parecido es el de las finanzas y  la inversión).

Hay muchas más industrias y servicios en esta situación por reunir unas características parecidas: La edición de libros y documentos, es decir las editoriales y  las librerías, la industria de la música, el cine  y el entretenimiento. De repente nosotros no sabemos qué hacer con los libros y las montañas de discos, compactos y de los otros, DVD, vídeos, e incluso con los pen drives que hemos ido acumulando... Si esto es así ¿qué no les sucederá, o les sucede ya, a las tiendas de discos o de videodiscos, de música o de imagen enlatada?

En fin podríamos seguir hablando sin parar desmenuzando todos los casos. Sin embargo todo está resumido y analizado de forma sintética por Christensen (2012 y 2013) en su teoría de las innovaciones disruptivas, que glosamos y documentamos en varios documentos y recursos (Zapata-Ros, 2014a y 2014b) y en el libro Los MOOC en la crisis de la Educación Universitaria. Docencia, diseño y aprendizaje.

En ellos distinguimos lo que es núcleo extensible y núcleo no extensible (Zapata-Ros, 2013) de este tipo de actividades.
En ese contexto analizamos la universidad, y concluimos que lo que está sucediendo de forma visible no es más que el aspecto que se manifiesta externamente, los síntomas, de una crisis similar a la que sufren las innovaciones disruptivas. Así lo exponemos en el libro citado (zapata-Ros, 2014a) y en una serie de posts, artículos y preprints.

Una de las constantes de estos servicios y negocios es que si la gente, los usuarios, o los estudiantes en el caso de la universidad, pueden encontrar sus contenidos, que son la respuesta a sus demandas, fuera de los cauces tradicionales, los que no están soportados con núcleo extensible, lo harán. Si las demandas a la "capacitación con rendimiento" la pueden encontrar fuera de la universidad se irán y entonces habrá que cerrar, porque sin estudiantes se hacen insostenibles facultades, departamentos y estudios.


Así, como consecuencia de ello, de forma semejante a como vemos el quiosco cerrado, con el cartel de valla, en la universidad se produce un desistimiento y una falta de confianza por parte de estudiantes y  lo que es más importante por parte de empleadores, como es el caso de empresas tecnológicas punteras (Google, Facebook, WhatsApp) que podrían parecer  las más precisadas de un personal con background científico y tecnológico.

Como ejemplo significativo podemos ver lo que dice  Laszlo Bocksenior vice president de recursos humanos de Googleen la reciente entrevista  de Adam Bryant para The New York Time titulada In Head-Hunting, Big Data May Not Be Such a Big Deal:

One of the things we’ve seen from all our data crunching is that G.P.A.’s are worthless as a criteria for hiring, and test scores are worthless — no correlation at all except for brand-new college grads, where there’s a slight correlation. Google famously used to ask everyone for a transcript and G.P.A.’s and test scores, but we don’t anymore, unless you’re just a few years out of school. We found that they don’t predict anything.
What’s interesting is the proportion of people without any college education at Google has increased over time as well. So we have teams where you have 14 percent of the team made up of people who’ve never gone to college.
Donde, como vemos, dice que la correlación entre el expediente universitario de los candidatos a trabajo y los criterios de contratación es nula.


Esta situación de falta de confianza y de desistimiento ha llevado a situaciones como la que indicábamos en la conferencia "La Universidad como sistema abierto de apoyo al aprendizaje y al rendimiento" del seminario "Smart University 4.0: la realidad cuántica de la universidad del futuro", en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo [presentación


O de las artes liberales 

Esto también sucede más cerca:



E incluso en universidades de vanguardia como es la de Atabasca en Canadá 


(Muy interesante al respecto es el análisis que hace Tony Bates

Si todo continúa así quizás algún día baje de casa y vea esto


Si no lo solucionamos, ¿nos llegaremos a ver una imagen semejante a la del quiosco pero con la universidad?

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