lunes, 8 de mayo de 2017

Francia: Las innovaciones disruptivas llegan a la política

El concepto y el hecho de la innovación disruptiva es algo sustancial, nuclear, de la Sociedad del Conocimiento.

Christensen, profesor de administración de empresas en Harvard Business School,  lo explica muy bien en su teoría de la "innovación disruptiva" en los negocios (Hardesty, 2013  a través de Zapata-Ros, 2013).

Esta teoría sostiene que los rivales advenedizos generalmente desplazan a los participantes ya existentes en el mercado, estableciendo primero un punto de apoyo con productos de bajo costo, dentro de las ofertas posibles, tema en el que los titulares están dispuestos a ceder. Con el tiempo, los rivales que ya no son neófitos consiguen aumentar la calidad sin dejar de mantener los costos bajos. De esta forma van asumiendo progresivamente las franjas de  mercado de mayor margen, hasta que finalmente lo dominan en su conjunto. Estos cambios vienen propiciados por una dinámica que es posible (Zapata-Ros, 2013) gracias a lo que se llama núcleo extensible. La componente de productos y servicios que en la Sociedad del Conocimiento ha pasado a tener poco o ningún costo, en función del bajo precio que se se le atribuye por la producción a escala y por la digitalización de los contenidos, como por ejemplo sucede en la producción de libros digitales. Distinguiéndolo del núcleo no extensible de los bienes, el que constituye el valor singular del producto o del servicio, que no se ve afectado por temas de distribución, acceso o reproducción en soporte digital, sino que depende del valor intrínseco del producto original, por ejemplo la calidad de atención en los hoteles. Aunque este ejemplo puesto por Christensen, en mi último viaje a Suiza y a Alemania, he visto que también tiene un núcleo extensible en el caso de los Smart-hotels.

De esta forma los cambios propiciados por las innovaciones disruptivas no son positivos ni negativos, constituyen un proceso irreversible que está dentro de la naturaleza de los cambios que de todo tipo se están produciendo en la sociedad emergente.

Hasta ahora ya se han desarrollado disrupciones, que han sido decisivas para el sector donde se han producido. Lo han cambiado de naturaleza con un impacto en el corazón del servicio o producto que se ha visto afectado que ha sido irreversible. Así ha sucedido en el mundo de las finanzas, en el del dinero como medio de pago y de comercio, en la edición, en la prensa y los medios de comunicación; Y ahora se está produciendo, o se han producido ya, en la Universidad, con los MOOC y sus herederos, las nuevas formas de disrupción universitaria.

Es interesante el estudio de las disrupciones y de sus dinámicas desde un punto de vista sistémico, porque la génesis y desarrollo de estos procesos en un ámbito nos puede enseñar lo que puede suceder en otro. Pero de entre de las dimensiones que constituyen el fenómeno una particularmente importante y común a todos los casos: Nos referimos al cambio en los procesos y en los agentes de mediación. Por lo general lo que sucede es que la analítica de los grandes datos (el big data) y la inteligencia artificial (los conocidos algoritmos)  sustituyen en buena medida el papel de los actores tradicionales en las funciones de mediación, a los mediadores…. Siempre que estos no se adapten y respondan al reto asumiendo las competencias  y las potencialidades específicas de la interacción humana que constituyen el núcleo no extensible

Cuando hablamos de la mediación nos referimos a la que realizan los cuerpos sociales intermedios, nos fijamos en su papel y también en cómo cambian o incluso en algunos casos divergen con los intereses de los destinatarios, como veremos que ha sucedido en el caso de la mediación que ejercen los partidos y la militancia entre las estructuras de gobierno y de legislación y el cuerpo electoral en el caso de las reciente selecciones presidenciales en Francia. Pero no adelantemos.

En el mundo de la edición la mediación la tienen los libreros y los editores. En el mundo de la industria discográfica, o si se quiere en el de la música, pero también en el la imagen en movimiento como arte: el cine, los videoclips,… , los mediadores eran las tiendas de discos, pero también los disc-jockeys. En el mundo de las finanzas han sido los bancos transmutados de entidades de crédito en entidades de inversión, en el mundo de la moneda, ese es el más revolucionario por impactar más, han sido los bancos, cada uno de ellos en singular con la confianza que despierta o debieran despertar, los bancos nacionales,  las casas de las monedas y los gobiernos, los que están siendo cuestionados en su papel de mediación como garantes de la estabilidad y de la confianza en el dinero. Particularmente en el dinero en soporte magnético. De ahí el blockchain y el bitcoin. Situación que luego se extenderá a todo lo que necesite la confianza, desde las escrituras de los notarios, hasta la de los historiales clínicos y los dictámenes médicos.

Sobre la disrupción universitaria, y el papel de mediación en el proceso y en creación del conocimiento que tiene la universidad, y sobre la confianza en ella en estos dominios y competencias,  ya hemos hablado mucho. No tanto de su papel de mediación en el saber y en el rendimiento social del saber, o en la confianza que tenemos en ella y en los profesores como mediadores en esos procesos.

Pero hasta ahora no habíamos mirado, o no lo habíamos hecho lo suficiente, hacia el mundo de la política. Y sobre todo no habíamos reparado, bajo este prisma, en el papel de mediación que juegan los partidos y los políticos, en la sociedad democrática.

Mediación entre los ciudadanos y los niveles de decisión y de ejecución: El gobierno(los gobiernos) y el parlamento, a través de los partidos y de los políticos (también los sindicatos en el mundo del trabajo). Éstos recogían, encauzaban y procesaban los anhelos y las demandas que, de forma a veces abrupta y desarticulada, se producían en la sociedad. La ventaja estaba en que, con un coste razonable de organización, de desencanto, de violencia (solo estructural o de baja intensidad), de gasto económico, también de corrupción,… los conflictos discurrían y se encauzaban sin los grandes traumas y horribles conflictos a los que la historia nos tenía acostumbrados, a las guerra y a las revoluciones.

Los partidos y los políticos han sido el factor clave de mediación y de paz social. Pero las elecciones francesas han puesto de relieve que esta naturaleza de mediación ha sido cuestionada radicalmente por una nueva disrupción. La prueba ha sido el divorcio entre los aparatos de los partidos, la militancia, es decir los mediadores, por un lado, y los electores por otro. No solo los militantes y los partidos no han mediado sino que su orientación en los planteamientos y en las propuestas ha sido claramente opuesta a la de los electores.
El papel de mediación que jugaban los editores, los libreros, los disc-jockeys, o los periodistas con relación a los lectores, o a los consumidores de música y de videoclips, y su cambio, lo juegan ahora los políticos, los militantes, con respecto a los electores. y ese papel también ha cambiado.

Así pues veamos qué ha sucedido a partir de la evolución del voto en la primera vuelta (voto significativo) en las tres últimas elecciones presidenciales en Francia:


2007. Primera vuelta
2012. Primera vuelta
2017. Primera vuelta
PS/PRG (Royal, Hollande, Hamon)
25,87
28,63
6,36
UMP - LR (Sarkosy, Fillon)
31,18
27,18
20,01
FN (Le Pen)
10,44
17,9
21,3
FDG-FI (Mélenchon)
0
11,1
19,58
En Marche (--, Macron)
0
0
24,01

En amarillo los que eligen al candidato por primarias de militantes y/o adherentes, en azul los que tienen un aparato partidista laxo frente al líder y en verde los que no tienen partido.

En el siguiente gráfico vemos la progresión de los datos en las tres últimas elecciones (primera vuelta de las presidenciales):

Macron no tiene partido convencional, es apoyado por un movimiento sin militantes, sedes, cuotas,… sin aparato , tradición o implantación territorial, llamado En Marche.

Hamon es elegido en primarias por los militantes, frente a Valls, líder del ala más socialdemócrata del socialismo, presidente del gobierno en el que Macron fue ministro y al que probablemente hubieran ido muchos de los votos que después fueron a éste en la primera vuelta.

Fillon también es elegido en primarias, la militancia le apoya frente a Sarkozy, el anterior presidente en 2007 y perdedor por muy poco en 2012, que en los sondeos había estado por delante.

Mélenchon es la persona-partido de Francia Insumisa, al igual que Marine Le Pen lo es de FN.

Lo significativo es que Hamon y Fillon, que son elegidos por la militancia, hunden a sus partidos,  que por primera vez en mucho tiempo no van a segunda vuelta. En el caso de Hamon el hundimiento llega casi hasta la desaparición.

En el caso de Le Pen y de Mélenchon, que son personas-partido, donde el poder de la militancia se difumina frente al de los líderes, se mantienen y suben en el  voto.

Pero lo más significativo es que el candidato sin partido sube de cero a ganar en la primera vuelta, pasando al balotaje, y a conseguir el apoyo del resto de partidos, que no son la opción contraria, en la segunda vuelta con el 66 por ciento de los votos.

En resumidas cuentas, en los partidos con primarias los militantes eligen a los candidatos que los electores no quieren. En los partidos con militancia de poder laxo los candidatos se mantienen o suben,… y en el caso del candidato sin partido sube espectacularmente de la nada a ganar las elecciones en balotaje con los dos tercios del electorado.

Los partidos como factor de mediación desaparecen, en la sociedad dela información y del conocimiento hay una línea directa entre el electorado los candidatos y los programas mucho más nítida y rápida que a través de los aparatos de los partidos, y del entramado de cuadros, militantes y funcionarios. Sobre todo por la sensación extendida de que ahora se habían convertido como usufructuarios de esa función.  Es decir. son como una élite aislada que atendía más a sus propios intereses, o a su visión de la realidad, que a los de un electorado más culto, mejor informado y, con toda certeza, menos ideologizado en términos generales.

Posiblemente estos fenómenos, como en otros casos, mejoren la calidad de la prestación haciéndola más personalizada y más centrada en la naturaleza de los problemas, aunque al mismo tiempo algunas funciones y profesiones, las de los políticos y sus apoyos,  sufran una reestructuración. Y probablemente también en el futuro tengamos una democracia de más calidad. En éste, como en otros casos, posiblemente otras personas, o los sectores e individuos  de las mismas instituciones, más innovadores y con más capacidad de adaptación y de comprensión de los procesos, vengan a ocupar este lugar en algo que será un servicio, el de apoyo a la gestión pública, más personalizado y por ende más humanizado.

Referencias.-

Hardesty, L. (2013) MIT News Office. Higher-ed leaders meet to discuss future of online education Innovative pedagogical techniques and the effects of online-learning tools on on-campus education subjects of conversation at MIT- and Harvard-led summit. MIT Newshttp://web.mit.edu/newsoffice/2013/edx-summit-0306.html

Zapata-Ros, M. (2013) Innovaciones disruptivas. Redes abiertas.  http://redesabiertas.blogspot.com.es/2013/05/innovaciones-disruprivas.html 


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